sábado, 11 de junio de 2011

Para reflexionar...

Un gusano y un escarabajo eran muy amigos y se pasaban horas conversando, el escarabajo era consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía visión muy restringida y era muy tranquilo y pasivo comparado con los escarabajos, el gusano por su parte estaba muy consciente de que su amigo el escarabajo venía de otro ambiente y de que, en comparación con los otros gusanos de su especie, comía cosas desagradables, era muy acelerado, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera de vida del escarabajo le cuestionó a éste su amistad con el gusano, preguntándole cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro de un ser tan inferior, un ser tan limitado en sus movimientos... y por qué seguía siendo amigo de alguien que ni siquiera le devolvía los saludos efusivos que el escarabajo le hacía desde lejos. Pero el escarabajo estaba consciente de que, debido a lo limitado de su visión, el gusano muchas veces ni siquiera veía que alguien lo saludaba y, si acaso llegaba a notarlo, no distinguía si era o no el escarabajo, y por ello no contestaba el saludo.

Sin embargo, el escarabajo calló para no discutir con su compañera, fue tanta la insistencia de la escarabaja y tantos sus argumentos cuestionando la amistad que su compañero mantenía con el gusano, que el escarabajo decidí poner a prueba esa amistad alejándose del gusano para esperar a que éste lo buscara; pasó el tiempo, y un día llegó la noticia de que el gusano estaba muriendo, pues su organismo se había resentido por los esfuerzos que cada día hacía para ir a ver a su amigo el escarabajo y, como no lo conseguía durante toda una jornada diurna, el gusano tenía que devolverse sobre sus pasos para pasar la noche en el refugio de su propia casa, al saber esto, el escarabajo, sin preguntar a su compañera, decidió ir a ver al gusano.

En el camino se cruzó con varios insectos que le contaron de las diarias e infructuosas peripecias del gusano para ir a ver a su amigo el escarabajo y averiguar qué le había pasado. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a buscarlo, pasando cerca del nido de los pájaros. Sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesiva mente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol donde yacía el gusano esperando ya el momento final, el gusano, apenas con un hilo de vida le dijo al escarabajo que le alegraba ver que se encontraba bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado a éste; el escarabajo sintió vergüenza por haber permitido que las opiniones de otros terminaran su amistad con el gusano y sintió dolor por haber perdido muchas horas de regocijo con las pláticas que su amigo le proporcionaba y, sobre todo, haberle puesto en una situación que le causó la muerte.

Al final entendió que el gusano, siendo tan indiferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería porque, a pesar de pertenecer a otra especie, le había ofrecido su amistad. Y así aprendió varias lecciones ese día. Primera: La amistad está en ti y no en los demás, si las cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. Segunda: El tiempo no condiciona las amistades, tampoco lo hacen las razas ni las limitantes propias o ajenas. Tercera: El tiempo y la distancia no son los factores que destruyen una amistad, la destruyen las dudas y nuestros temores. Cuarta: Cuando pierdes un amigo, una parte de ti se va con el. El escarabajo murió poco después.

Nunca se le escuchó quejarse de quien mal lo aconsejó, pues fue decisión suya al prestar oídos a las críticas sobre su amigo. Si tienes un amigo, no pongas en tela de juicio lo que él es, pues sembrando dudas cosecharás temores, no te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues con ello estarás echando en saco roto tu confianza. Reconoce la riqueza de quien es diferente a ti y, aun así, está dispuesto a compartir contigo sus ideales y temores. La esencia del gusano y el escarabajo se volvieron una sola en el plano más allá de esta vida; no sé si eres el gusano y yo el escarabajo, o al revés pero seguro que somos distintos y que nos movemos en planos diferentes, yo aunque sea gusano, te seguiré buscando día a día; pero si fuera escarabajo, no prestaré oído a las críticas, vengan, de donde vengan. Si fuera gusano, ignorare lo grotesco que me puedas parecer. Si fuera escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte.

Dijo la madre Teresa:
"Voy a pasar por esta vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerla ahora, porque no pasaré de nuevo por aquí".


Yo

Me considero una persona solitaria, no es muy lindo pero a veces es bueno estar un tiempo conmigo misma. Me gusta proteger, me gustaría que me protejan, tengo una ligera adicción a  las mandarinas, no me gusta probar cosas nuevas pero la mayoría de cosas que empiezo las dejo por la mitad, no sé bailar, no hago ejercicio, me gusta mucho leer, odio caminar y aún más correr, pienso mucho antes de dormir, me gusta pensar en el futuro aunque también me asusta un poco, amo a mi familia aunque no lo demuestre, mi perrito es lo más lindo que existe en el mundo.
Me gusta ayudar a los demás en lo que puedo, me encantan los accesorios, me maquillo muy ligeramente, no soy buena para dar consejos, amo los chocolates y amo el frapuccino, me gusta el silencio, desde que tengo uso de razón mi color favorito es el morado, casi nunca salgo bien en las fotos, quisiera que todos tengamos una ortografía perfecta, odio a los amixers. Me encanta conocer a artistas, aunque no sean muy famosos, me encantan los conciertos.  Me gusta mi carrera, al menos lo va de ella y me gusta la universidad en la que estoy. Me encanta comer cosas que engordan, por eso estoy como estoy.
Voy al baño a cada rato, amo a los perritos, odio la matemática, soy conformista, soy géminis, no soy vengativa ni puedo estar más de cinco minutos enojada. No creo en el destino, creo en que cada persona elige lo que hace con su vida, no fumo, no tomo, soy miedosa en extremo, sobre todo a los duendes y  fantasmas; amo los zapatos, el regalo más lindo que me puedes dar es una flor, me encantan las cosas simples y sencillas, quisiera tener el cabello largo y muy lacio, me encariño muy rápido a las personas aunque ellas no conmigo.

Soy muy sentimental, lloro por cualquier cosa; soy muy cursi, a veces juzgo antes de conocer a las personas, odio que las personas se sientan mal por mi culpa, no soy de tener confianza fácilmente, no soy buena para socializar. Me encanta la música, sobre todo las baladas; no es que no me guste bailar, sino que no sé bailar, no salgo mucho y me dicen autista.